Cómo dibujamos un cóndor en 25 píxeles de ancho
El cóndor de Andes Run tuvo once versiones. La primera medía 48 píxeles de ancho y se veía increíble en el monitor del estudio. En un celular, en el metro, era una mancha negra.
Así que bajamos. 40, 32, 28. En 25 píxeles encontramos el límite: más chico y las alas dejan de leerse como alas.
La regla del collar blanco
Un cóndor andino se reconoce por dos cosas: el collar blanco y las plumas blancas en la parte superior de las alas. Si esas manchas no se ven, da lo mismo el resto. Por eso son los únicos píxeles blancos del sprite y nunca se tocan entre sí.
Si el jugador lo reconoce en medio segundo con el teléfono a 40 centímetros, el sprite funciona.
Tres poses, no ocho
Probamos un ciclo de ocho cuadros. Se veía suave, pero el cóndor real casi no aletea: planea. Nos quedamos con tres poses (alas arriba, planeo y alas abajo) y el movimiento lo pone el escenario.
La paleta completa del estudio tiene ocho colores base. El cóndor usa tres. Menos es más, y en pixel art es literal.
El primer prototipo de Andes Run ya se puede jugar
Tres semanas, cajas grises y un cóndor que al principio era literalmente un rectángulo negro. Así empezó el prototipo de Andes Run, y la semana pasada lo probaron 20 personas de nuestro Discord.
Qué medimos
- Tiempo promedio por partida: 1 minuto y 52 segundos.
- Partidas por sesión: entre 6 y 9.
- Personas que pidieron jugar otra vez al día siguiente: 14 de 20.
La mitad pidió más tormentas. La otra mitad pidió menos. Esa contradicción nos dice que la dificultad tiene que crecer más lento, no que haya que cambiar el número de tormentas.
Rendimiento
El objetivo era 60 cuadros por segundo en un Android de gama media de hace cuatro años. Lo logramos después de reescribir el sistema de nubes, que dibujaba capas que nadie alcanzaba a ver.
Próximo paso: el sistema de corrientes térmicas, que es lo que de verdad hace que volar se sienta como volar.
Chiptune con charango: así suena Moai Tales
Moai Tales necesitaba una música tranquila, que acompañe sin cansar después de una hora de puzles. El chiptune puro se volvía agresivo. Las grabaciones acústicas no calzaban con el pixel art.
La solución estaba en la casa: el charango.
El proceso
- Grabamos frases cortas de charango, de cuatro a ocho compases.
- Las convertimos a MIDI y las pasamos por un sintetizador que imita el chip de sonido de una consola de 8 bits.
- Mezclamos la versión sintetizada con un 20% de la grabación original.
El resultado suena retro, pero tiene ese rasgueo que cualquier persona de los Andes reconoce. Cada zona de la isla tendrá su propio tema, y el del ahu principal ya está terminado.
Lo vamos a compartir completo en Discord antes de fin de año.